Descripción
De algunos consejeros de los reyes católicos, como los marqueses de Moya y el cardenal de Mendoza, poseemos más documentación estrictamente personal o familiar que áulica, y ello es debido, con toda probabilidad, al carácter eminentemente discreto de su cometido político, llevado a cabo en la oficiosidad de las bambalinas del trono, y en la estrechez típica del amigo requerido y necesitado por los monarcas de todas las épocas, a causa de la obligada soledad que comporta el poder, para prestar su ayuda generosa, y con frecuencia desinteresada, en la privanza solo compartida por muy pocos. Este ayuntamiento no suele dejar huella en la diplomática, al modo como queda en la nada pública la intimidad del amor y la amistad verdaderos, y el silencio posterior de las fuentes es especialmente percibido por el historiador en el caso de Beatriz de Bobadilla y Andrés de Carrera, que irrumpen en las crónicas como un fogonazo dewslumbrador en aquellas críticas circunstancias de la metamorfosis del Medievo que da en el Estado Moderno, sobrevenida en la segunda mitad del siglo XV y llevada a cabo por los dos últimos Trastámara, para desaparecer silenciosa, mansamente, en la incertidumbre de sus últimos años, como una de las más conocidas providencialidades de los Reyes Católicos.







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