Descripción
En este libro, Julio Llamazares nos relata una de las liturgias más insólitas y corrosivas de que puede hacer gala todavía este país: el vía crucis apócrifo y deforme que se celebra en la ciudad de León todas las noches de Jueves Santo en memoria y honor de un inefable pellejero que murió atropellado por el camión de la limpieza la noche de Jueves Santo de 1929, cuando, completamente borracho, atendía a necesidades perentorias al arrimo de la muralla.
El entierro de Genarín entronca, de este modo, con la larga tradición de rituales y ceremonias mágicas con que el pueblo ha combatido siempre los rigores religiosos y que tiene algunas de sus manifestaciones más notables en las Lupercarias y Saturnales romanas, en la Cuaresme prenant que tan gozosamente nos narrara Rabelais, en las innumerables copias de la Coena Cyprianni o fiestas de locos, nacidas de la risa popular y las celebraciones paganas medievales y, sobre todo, en el Entierro de la Sardina que cierra cada año las jornadas de Carnestolendas.
Literariamente, la obra de Julio Llamazares supone, además, la recuperación de viejos géneros españoles como la picaresca y el esperpento, la reivindicación activa de la heterodoxia y, también, el análisis del nacimiento y formación de un mito en pleno siglo XX. El resultado es este texto original y cáustico, difícilmente clasificable y escrito con vocación de evangelio apócrifo.






