Descripción
El repudio de Blanca de Navarra por Enrique IV el Impotente y su nuevo matrimonio con Juana de Portugal cambiaron el curso de España al posibilitar el ascenso al trono de la infanta Isabel, que no dudó en usurpar los legítimos derechos de su sobrina Juana, llamada la Beltraneja por los nobles enemigos del rey. Isabel I de Castilla, la Reina Católica, que luchó con denuedo para asentarse en el trono y lograr un estado fuerte y unificado, lo consiguió todo, excepto la felicidad familiar.
La Reina Católica fue una de esas desgraciadas mujeres que tienen la desdicha de contemplar la muerte de sus hijos. Las cuchilladas de dolor que sufrió la fueron apartando de los asuntos políticos y de la convivencia con su esposo, sumiéndola en una profunda melancolía, lloros e interminables rexos. La muerte de sus más queridos hijos y de su nieto contribuyeron a su rápida muerte.
El autor recoge en este libro el amor de una madre, los celos de una esposa, la fortaleza de una reina y el carácter de una mujer, modelo a imitar en su tiempo y en la posteridad, que ha pasado a la Historia como la mejor reina que ha tenido España.






