Descripción
El Evangelio de Juan es la quintaesencia del evangelio. En efecto, los evangelios sinópticos fueron escritos para el mundo judío y gentil, a fin de presentarles a Jesucristo como el Mesías de Israel y el Maestro de las naciones, digno de ser aceptado y creído como tal. Su propósito redentor, como hijo de Dios encarnado, dispuesto a sufrir con por los hombres para expiar sus pecados y mover sus corazones al arrepentimiento y la fe, aparece, sí, en algunos puntos, pero como velado por su humanidad.
Esta presentación de Cristo convenía, sin duda, al público de la primera mitad del siglo primero, a causa de su lejanía de Dios. Por la gran dificultad que representaba la maravilla del amor del supremo autor de la naturaleza, el insondable Yahvé o Javé, o el temible Júpiter los romanos y los griegos. Pero la revelación habría quedado completamente incompleta si el Espíritu Santo no hubiese usado al apóstol Juan para escribir el cuarto evangelio, donde aparece de un modo mucho más claro el amor de Dios de Jesucristo.
El comentario del Dr. Meyer hace resplandecer la persona de Cristo como vida y luz de los hombres de un modo imponderable, aclarando puntos oscuros y haciendo vivas y reales a la mente y al corazón las más grandes revelaciones del Cristo Divino. No conocemos otros comentario homolítico tan sugestivo y tan práctico como éste para despertar luminosos pensamientos a los predicadores deseosos de preparar buenos sermones para sus congregaciones.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.