Descripción
A caballo entre los siglo III y II a.C., Publio Cornelio Escipión El Africano, excelente militar, pero mediano político, puso las bases del futuro dominio romano en el Mediterráneo hasta convertirlo en el Mare Nostrum, Aníbal, con su invasión de Italia y las sucesivas derrotas de las legiones, provocó entre los romanos, un sentimiento mezcla de admiración, temor y odio, convirtiendo la primera parte de la guerra en una auténtica pesadilla para Roma. Un joven aristócrata, Publio Cornelio Escipión, se alzó como la única esperanza de salvación cuando los máximos dirigentes romanos no se atrevieron a hacerse cargo de la guerra. Al innovador genio militar de Aníbal se contrapuso la capacidad de adaptación de Escipión y su excelente criterio a la hora de elegir campo de batalla: primero Hispania para cortar los suministros a los cartagineses que estaban en Italia, y luego África para obligarles a abandonar el suelo trasalpino y acudir en ayuda de Cartago. Dos veces cónsul, censor y príncipe del senado, con la definitiva victoria sobre Cartago en Zama, puso las bases del dominio romano en el Mediterráneo occidental y con su contribución en la guerra de Asia contra Antíoco III ayudó a que Roma se convirtiera en la potencia hegemónica de toda la cuenca mediterránea.






