Descripción
«Maimónides no persigue solución, respuesta. Las características básicas de su intelecto son la pasión y la disciplina. El pensamiento y el acto de saber son tan importantes para él como lo que se piensa; el pensar es sagrado. Maimónides insiste una y otra vez en que él no quiere erigir un sistema filosófico, que sólo quiere preparar el camino para el cono-cimiento de Dios. No centra su investigación en los principios elementales del pensamiento. Él vive en la exuberancia embriagadora de las ciencias universales, arrebatado por la vivencia y la asimilación de esa magia.
Si la lógica falla frente a la religión, a Maimónides le parece que asentarse cómodamente en la fe, en la tradición, es caer en la pereza. Tiene clara conciencia de los límites de la razón. Pero vivir en el reino de la razón es para él un imperativo. A él no le interesa edificar su casa en el solar estrecho de la ignorancia. La razón no es para él un escondite donde almacenar todas las dudas; está emplazada en el reino de Dios, aunque no en el centro sino en la orilla.»






